Hace tanto tiempo que no escribo que ya no me acuerdo de cómo se hace.
Recuerdo que primero llegaba un torrente de sentimientos entrecortados
y después una necesidad vertiginosa de tener que plasmarlo todo en papel.
Estoy a poco más de un mes de hacer maletas e irme un año a Eslovaquia,
con lo que queda los nervios me comen por dentro y tengo tantas ganas
como pocas de embarcarme en esta nueva experiencia.
Da miedo dejar todo lo que conozco para empezar otra vez y aun así
no veo la hora de dejar ciertas cosas atrás y comenzar a vivir como siempre
he querido, sin ataduras ni verme bajo la presión del que dirán. Aunque cambiar
de sitio me supondrá dejar a gente tan especial como la que tuve que dejar en
Inglaterra en su día y eso me entristece en cierto modo.
No importa lo que pase, ni que elecciones realices en tu vida, si esas personas
tienen que formar parte de ti, siempre volverán a aparecer en tu camino.

