Pones esperanzas en una persona que no confía en ti, tragas palabras dañinas y perdonas porque sabes que en el fondo solo las dijo en un momento de rebeldía o eso tratas de creer y piensas que jamás volverán a salir de su boca.
¿Pero que pasa cuando ocurre a la inversa y después del voto de confianza resulta que a ti no te lo dan? te quedas en blanco y olvidas como debes de actuar aun sabiendo que no has hecho nada malo, el optimismo cae en picado tratando de explicar algo que nadie quiere comprender y la frustración te embarga al ver que en todo este tiempo no han conocido ni una sola parte de tu ser.
Malas interpretaciones, sacadas de contexto y llevadas a otro terreno de juego hacen que ahora yo me pregunte si todo esto era necesario. Si alguna vez valió para la otra persona, una relación que a la ligera juzga sin conocer y emocionalmente hace que te sientas totalmente vació.
Y ahora aquí me hallo derramando gota a gota, he intentado desahogar toda la mierda que llevo dentro pasándome los días gritando a la nada y ya ni si quiera oigo mi propio eco. Sintiendo la ausencia de lo que una vez fue mi razón de ser por algo que escapa completamente a su conocimiento y a su juicio por no querer entender.
Pocas veces entendió mis escritos y nunca preguntó las dudas que cabria de esperar ahora, pues, nunca supe luchar por una causa que se escapa a mi y menos cuando esa causa decidió seguir adelante sin coger mi mano.
Por mucho que le extrañe, por mucho que le ame, por mucho que la incredibilidad me acompañe cada vez que pienso en él, por muchas fuerzas y emociones lleve dentro, no puedo abrirle los ojos a alguien que no quiere ver. Asique por primera vez dejare que la corriente siga su curso, dejare el acoso para otros que aun tengan esperanza y yo seguiré aquí, cayendo en este bucle de propia incomprensión.

