Apareció de la nada y sin previo aviso rememorandome toda mi vulnerabilidad.
Me esperaba cualquier cosa viniendo de alguien como él pero esto, esto no.
Jamás pude imaginarlo ni tan si quiera en mis más dulces sueños.
Cogiendo mi mano postró sus rodillas en el suelo y sin más preámbulos,
sin vergüenza, sin tapujos, sin pensar en el que dirán comenzó con su extravagante
monólogo, sin apartar ni un solo segundo sus ojos de los míos.
" Siempre fuiste tú, siempre te he querido, mis actos aún considerándolos necesarios no son ciertos.
Todos los malos momentos, todas las palabras envenenadas, todo lo que no te dije
por orgullo, todo, hoy desaparece para no volver junto a mis prejuicios y mis miedos.
Nada se interpondrá en este maravilloso mundo que hemos creado solo para dos.
No más promesas rotas, no más te quieros silenciados por lágrimas innecesarias.
A partir de ahora nada de eso tendrá cabida entre tú y yo porque, desde este
momento, solo existe un nosotros."
Se levantó para besarme, envolverme en sus brazos para no dejar que nadie más
pudiera herirme, para poder protegerme de todas las mentiras que volaban a nuestro alrededor.
En ese momento en el que estaba a punto de disfrutar de lo que tanto ansiaba,
alguien tocó levemente mi hombro desestabilizandome.
Me había quedado ensimismada en mitad de la calle impidiendo el paso a los
transeúntes, aquel toque era la realidad personificada avisándome de que estorbaba allí en medio.
[ El mundo no está hecho para soñadores, para ilusos que como yo que esperan que
un día el mundo real se despiste aunque solo sea un instante y así poder saborear
la felicidad sin miedo a atragantarnos ni posteriores lágrimas de decepción.]

