Tenerte a diez centímetros de mi boca, provoca que el corazón se me desboque.
Las manos comienzan a sudarme sin poder controlarlas para que no lo notes.
Tiemblo, despacio, ocultando cada estremecimiento para no delatar las ganas de ti.
Respiro, intento controlar mi pulso desvariado, pero no quiere tranquilizarse estando tú delante.
Mi corazón comienza a latir más rápido y más lento a la vez produciéndome un extraño sentimiento de calor y frío.
Es raro, incontrolable, loco, demente, escandalizado parece una enfermedad que echo de menos cada vez que no estás.

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